Diseño 3D mediante Inteligencia Artificial y su Aplicación en la Artesanía

Artesanín, un artesano apasionado por las técnicas tradicionales pero con un ojo puesto en el futuro, se ha encontrado en los últimos años frente a una revolución inesperada: la llegada de la inteligencia artificial (IA) al mundo del diseño 3D. Aunque al principio se mostró escéptico, pronto descubrió que esta tecnología no venía a reemplazar la artesanía, sino a potenciarla.

El encuentro entre tradición y tecnología

Para Artesanín, la IA se ha convertido en una aliada inesperada. En su taller, donde antaño solo se escuchaban el raspar de la madera y el golpeteo de herramientas, ahora también suenan clics de teclado y comandos en plataformas digitales. Gracias a la IA, tareas repetitivas y técnicas complejas han sido automatizadas, liberando su tiempo para centrarse en lo más importante: la creatividad.

Mediante algoritmos de aprendizaje automático, la IA puede generar patrones y formas basadas en miles de diseños artesanales anteriores. Esto le permite a Artesanín experimentar con variaciones únicas sin partir de cero. El resultado: piezas que mantienen la esencia tradicional, pero con un toque fresco y personalizado.

Herramientas que usa Artesanín

Artesanín utiliza varias herramientas basadas en descripciones de texto, conocidas como prompts. Una de sus favoritas es Midjourney, que transforma simples ideas escritas en imágenes complejas. Usando Discord, puede describir una lámpara inspirada en las raíces de un árbol, y en segundos obtiene una imagen inicial que luego puede evolucionar.

También recurre a DALL·E, desarrollado por OpenAI, cuando busca inspiración más conceptual, y a Phraser para optimizar sus descripciones y obtener mejores resultados visuales.

Una vez que tiene una imagen con potencial, Artesanín la convierte en un modelo 3D editable. Para eso usa plataformas como Meshy, que traduce imágenes o texto en modelos 3D exportables en formatos como .obj o .stl. Otra herramienta útil es eyesCloud3D, ideal para crear modelos a partir de videos o fotografías reales.

Casos de uso y ejemplos reales

Inspirado por creaciones como GlowBark, una lámpara biodegradable diseñada con IA y conciencia ambiental, Artesanín se ha lanzado a crear su propia línea de luminarias que reaccionan a la luz del entorno. También sigue con interés proyectos como Txikito, donde se usa IA y realidad aumentada para preservar danzas tradicionales, y se pregunta: ¿por qué no aplicar lo mismo a los patrones textiles ancestrales?

Ventajas y desafíos

Entre las ventajas que ha encontrado Artesanín están:

  • Personalización masiva: Puede adaptar cada diseño al gusto del cliente.
  • Optimización del tiempo: Diseños que antes tomaban días, ahora se bosquejan en minutos.
  • Mayor experimentación: La IA permite probar ideas que antes no se habría atrevido a explorar.

Pero no todo es color de rosa. Uno de los principales dilemas es cómo mantener el valor emocional y artesanal en piezas que han sido co-diseñadas con máquinas. Además, teme que algunos artesanos vean su oficio amenazado por la automatización, aunque él prefiere verlo como una oportunidad de evolución.

El futuro, hecho a mano… y con IA

Para Artesanín, la IA no es el fin de la artesanía, sino su renacimiento.

Conscientemente aplicada, esta tecnología le permite llegar a nuevos públicos, experimentar con formas imposibles y mantener viva la llama de la tradición, aunque con nuevas herramientas en el cinturón.

Como dice siempre: “Mis manos siguen creando… solo que ahora, la chispa inicial a veces viene de una máquina”.

¿Madera creada directamente en una fábrica?

Cada año, el mundo pierde unos 10 millones de hectáreas de bosque (una superficie del tamaño de Islandia) a causa de la deforestación. A ese ritmo, algunos científicos predicen que los bosques del mundo podrían desaparecer en 100 o 200 años.

En un esfuerzo por ofrecer una alternativa respetuosa con el medio ambiente y que genere pocos residuos, unos investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos han preparado una técnica para generar en el laboratorio material vegetal calificable de madera, lo que podría permitir «cultivar» un producto de madera, como por ejemplo una mesa, sin necesidad de talar árboles, procesar la madera, etcétera.

Estos investigadores han demostrado ahora que, ajustando ciertas sustancias químicas utilizadas durante el proceso de crecimiento, pueden controlar con precisión las propiedades físicas y mecánicas del material vegetal resultante, como su rigidez y densidad.

Ashley Beckwith del MIT y sus colegas también demuestran que, mediante técnicas de bioimpresión en 3D, pueden cultivar material vegetal con formas y tamaños que no se encuentran en la naturaleza y que no pueden producirse fácilmente con los métodos agrícolas tradicionales.

La idea es que se pueden cultivar estos materiales vegetales con la forma exacta que el objeto necesita, por lo que no es necesario realizar ninguna fabricación por sustracción a posteriori, lo que reduce la cantidad de energía empleada y la de residuos generados. Todo apunta a que la nueva técnica se podrá adaptar fácilmente para cultivar estructuras tridimensionales a gran escala en el ámbito industrial.

Aunque todavía está en sus inicios, esta línea de investigación y desarrollo demuestra que los materiales vegetales cultivados en laboratorio pueden ajustarse fácilmente para que tengan características específicas, lo que podría permitir algún día cultivar productos de madera con las características exactas necesarias para una aplicación concreta.

Para iniciar el proceso de cultivo de material vegetal en el laboratorio, los investigadores aíslan primero las células de las hojas de plantas jóvenes de la especie Zinnia elegans. Las células se cultivan en un medio líquido durante dos días y luego se transfieren a un medio con base de gel, que contiene nutrientes y dos hormonas diferentes.

El ajuste de los niveles hormonales en esta fase del proceso permite a los investigadores ajustar las propiedades físicas y mecánicas de las células vegetales que crecen en ese caldo rico en nutrientes.

Los investigadores utilizan una impresora 3D para aplicar la solución de gel de cultivo celular en una estructura específica en una caja de Petri, y la dejan incubar en la oscuridad durante tres meses. Pese a su brevedad y a la ausencia de luz, esta fase del proceso es unos dos órdenes de magnitud más rápida que el tiempo que tarda un árbol en crecer hasta la madurez.

Tras la incubación, el material celular resultante se deshidrata y los investigadores evalúan sus propiedades.

Ya comprobaron que los niveles hormonales más bajos daban lugar a materiales vegetales con células más redondeadas y abiertas, de menor densidad, mientras que los niveles hormonales más altos daban lugar al crecimiento de materiales vegetales con estructuras celulares más pequeñas y densas. Los niveles hormonales más altos también dan lugar a material vegetal más rígido; los investigadores han conseguido cultivar material vegetal con una rigidez similar a la de algunas maderas naturales.

El equipo de Beckwith expone los detalles técnicos de su proceso en la revista académica Materials Today, bajo el título «Physical, mechanical, and microstructural characterization of novel, 3D-printed, tunable, lab-grown plant materials generated from Zinnia elegans cell cultures».

Fuente:

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